martes, 7 de junio de 2022

La hora de romper las cadenas.-

 


A pesar del transcurso de los, practicamente 40 años de democracia ininterrumpida en nuestro país, todavía seguimos empantanados por la intriga y la conspiración de internas políticas y palaciegas por el enorme poder (y dinero) que le otorga a aquellos quienes acceden a la primera magistratura de un país como la Argentina. 

La escasez de dólares ya amenaza el normal aprovisionamiento de medicamentos en el territorio nacional, por mencionar uno de los extremos gravísimos por los que está comenzando a atravesar la población, pero el poder continúa en su lucha sin cuartel por mantener su quinta, cueste lo que cueste, caiga quien tenga que caer y sufra quien tenga que sufrir, allá arriba y lejos de las necesidades y carencias de los trabajadores que ven como rinde cada vez menos el fruto de su esfuerzo, donde los jubilados y sus magros haberes los sumerge en situaciones preocupantes, empujándolos al abismo, ahí están ellos, los dirigentes, hablando de pueblo, de distribución de la riqueza, de igualdad de oportunidades, todas realidades que seguramente forman parte de su imaginario colectivo porque la realidad supera todo discurso grandilocuente.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Hacia un nueva realidad

 

Hace prácticamente un año decíamos en esta misma columna que era necesario ordenar las cuentas en el país. Hoy, tantos meses después se ven las consecuencias de esa falta de orden, de priorización de valores y objetivos. Los jubilados han quedado relegados, los empleados no reciben su reconocimiento salarial  acorde, la juventud que no vislumbra un futuro con claridad para sus aspiraciones de desarrollo personal.

Un sinnúmero de cuestiones que poco tienen que ver con la tan mentada justicia social o movilidad social ascendente que tanto pregonan en nombre de un peronismo que languidece, decadente y que carece de contenido, que se ha olvidado los principios de respeto por la democracia y la diversidad de culturas y pensamientos, porque sólo se contempla el pensamiento único y acorde al poder que se intenta imponer desde los estamentos de poder, ya sean organismos de gobierno como claustros académicos, con planes de educación improvisados o sobre bases de poco sustento científico pero si mucho contenido ideológico y tendencioso, excluyente y opresor de las voces disidentes. 

Es de esperar que en días venideros puedan recuperar al menos algo del enorme descrédito del que han sido acreedores luego de casi dos años de hacer oídos sordos a la voz de la ciudadanía. Es aquí y ahora, no esperar que el desgobierno gane las calles y el ánimo de la sociedad porque esta vez las consecuencias pueden ser insospechadas.

martes, 8 de diciembre de 2020

Es necesario ordenar las cuentas


Los eternos perjudicados del sistema

Por Lic. Humberto Ronston

En numerosas oportunidades se hace mención a la necesidad de ser solidarios con los más necesitados, que se debe ser inclusivos y proteger a quienes no tienen acceso a los recursos más elementales, aunque la mayoría de las veces quienes pregonan esas diatribas no esbocen el más mínimo atisbo de solidaridad o de consideración por los demás.

A lo largo de todas estas décadas de la reciente democracia hemos asistido a numerosos discursos donde se pontifica cual debe ser la conducta social, siempre para los demás, jamás para quien los pronuncia.

Resulta que luego de tantos años de actuar en libertad y ya no haber más responsables que los propios dirigentes, nos encontramos con que ellos mismos se olvidan sus palabras y nos recuerdan que es muy pesado y oneroso sostener a los jubilados debido a la extensión en la expectativa de vida de los mismos, justamente a ellos, quienes han sostenido un sistema de aportes de los cuales se ha utilizado dinero para programas y planes tan disímiles como el Conectar Igualdad, el Procrear, el Procreauto, planes sociales, subsidios por embarazo, subsidios por desocupación, complemento por fin de año de los planes sociales, todo bajo el argumento de que debemos ser solidarios, solidarios con gente que, en promedio tiene 20 o 25 años de edad, ninguna discapacidad y toda la potencialidad para generar sus propios ingresos (algo que en algunos casos ocurre pero lo hacen sin la debida inscripción para no perder el subsidio).

Entonces surge la incógnita, ¿no debemos ser solidarios con quienes son, nada más y nada menos, quienes han aportado toda su vida para su jubilación y al final de su vida le decimos que no hay más dinero para pagarles un mejor haber pero si para financiar y pagar cuestiones que poco o nada tienen que ver con haberes previsionales? 

Sin lugar a dudas llegó el momento de tomar la decisión de ordenar las cuentas, establecer prioridades, aplicar el sentido común a las políticas de estado y encaminar la economía para su recuperación en base al trabajo y al reconocimiento de lo efectivamente aportado durante treinta años y en muchos casos hasta cuarenta años de aportes y quienes estén en edad de trabajar que lo hagan en lo que su capacitación les permita, para lo cual el Estado deberá instrumentar cursos, capacitaciones, etc que apunten a la promoción de la persona. Ello también debe ser acompañado de un severo control de los trabajadores que se encuentran en la informalidad y que rondan alrededor del 40% del universo trabajador. Pero los controles deberán estar a cargo del Estado, no de sindicatos ni instituciones intermedias.

Paulatinamente esto deberá ser acompañado de un recorte progresivo y ordenado de los subsidios a la clase activa y que DEBE trabajar sin ninguna excusa. Ello permitirá reconocer un mayor haber jubilatorio a los beneficiarios de las mismas y que la rueda de los aportes comience a girar de una buena vez. 

miércoles, 12 de diciembre de 2018

El principio de inocencia en la Constitución Nacional.

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              Asistimos atónitos a la enorme cantidad de hechos que ocurren cotidianamente en nuestra sociedad y que quedan son condena en la justicia. Casos como violaciones, homicidios, corrupción en el manejo de la cosa pública, etc. Aunque aún más grave resulta ver que determinados casos que llegan a una condena son dejados en libertad con el pago de jugosas fianzas y cuand esto no se obtiene se cuestiona y/o se objeta el proceso judicial, la integridad del magistrado etc. Pero resulta aún más grave cuando determinados casos reciben el juicio público con un su consecuente escarnio con tan sólo una denuncia luego de muchos años de transcurrido el hecho.
              Resulta paradójico observar como quienes denostan el valor de la justicia como entidad e institución republicana cuando se condena a alguien de su entorno(a pesar de las pruebas, los testimonios, etc), es vulnerada con la misma energía y casi impunidad para condenar en un juicio popular a un ciudadano con tan sólo una denuncia, siendo que para ellos exigen numerosas pruebas, cambios de jueces, a través de la consabida "recusación", y finalmente numerosas apelaciones hasta tanto la sentencia se encuentre firme. Pués bien, todas esas instancias son resumidad en un puñado de mujeres que "certifican" el cumplimiento de todos los otros "requisitos" que exijen para si mismas y sus líderes.
             Cuanto menos se puede calificar de peligrosa, cuando no antidemocrática y totalitaria dicha conducta, en la que el poder y las instituciones quedan minimizadas a un grupo de mujeres que parecen reunir las facultades de toda una República, sin hesitar ni un instante. Deberán replantearse estas denunciantes si este camino las conducirá a obtener justicia o muy por el contrario obtendrán mayor rechazo de la sociedad en su conjunto como vienen cosechando hasta ahora, ya que no pretenderán en un futuro, tal vez cercano, reclamar lo que ellas no brindaron al resto de los ciudadanos que es: un juicio justo, derecho a la defensa, reconocimiento del principio de inocencia, etc. Al menos se puede calificar de lamentable la conducta disruptiva de estas actrices.

miércoles, 30 de octubre de 2013

FELIZ CUMPLEAÑOS DEMOCRACIA ARGENTINA


Muchas reflexiones surgen de un día como hoy. Hace 30 años la ciudadanía recuperaba la posibilidad de elegir a sus gobernantes, un hecho muy importante, que nos brinda autonomía como personas, libertad pero sobre todo responsabilidad por las decisiones y elecciones que realizamos. No estoy seguro que todos puedan dimensionar la trascendencia de esta fecha, como nunca, en la historia de nuestro país llevamos 30 años ininterrumpidos de democracia, quedan muchas cuentas pendientes aún, que entre todos debemos ir saldando paulatinamente. Debemos poder llegar a un país donde no haya más asistencialismo, donde cada uno sea auto suficiente, dignificando al ser humano y su libertad de elección por sobre todas las cosas. Debemos desarrollar un país donde todos se sientan parte, no somos muchos quienes poblamos nuestra querida Argentina, tan solo un puñado de 45 millones, diseminados en un vasto territorio, producimos alimentos para 400 millones de personas, no puede haber hambre y necesidad. El desafío está planteado, cada día con nuestros actos debemos recordar esta fecha y hacerla valer, lo conseguido es nuestro, de todos los Argentinos por igual, no pertenece a ningún partido, a ningún gobierno, ni muchos menos a nadie en particular. Quiero recordar un pensamiento que nos legara el gran Juan Bautista Alberdi cuando nos dijo respecto de la justicia independiente: "donde la justicia es cara, nadie la busca, y todo se entrega al dominio de la iniquidad. Entre la injusticia barata y la justicia cara, no hay término que elegir.
La propiedad, la vida, el honor son bienes nominales cuando la justicia es mala. No hay aliciente para trabajar en la adquisición de bienes que han de estar a la merced de los pícaros.
La ley, la Constitución, el gobierno, son palabras vacías si no se reducen a hechos por la mano del juez, que en último resultado es quien las hace ser realidad o mentira".
Creo que mucha sangre ha sido derramada y no nos podemos dar el privilegio de derrochar lo conseguido corriendo detrás de decisiones prebendarias, sino muy por el contrario, caminar erguidos con la vista en el futuro y el legado que asumimos dejar a las próximas generaciones que, por ahora, es bastante incierto. Hoy más que nunca, la libertad y la responsabilidad deben marcar un mismo derrotero para iluminar el camino de los más jóvenes. Recuperemos los valores democráticos, republicanos y de compromiso social, es la única senda que no debe tener retorno. Feliz cumpleaños Democracia Argentina.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La disociación política

Resulta de una difícil lectura para la sociedad en gral. Muchas decisiones se toman con un aparente objetivo cuando en la mayoría de las veces están encubriendo alguna jugada maestra para perjudicar algún adversario o beneficiar algún aliado o socio. Estas circunstancias, que en la política de cabotaje son leídas como de gran capacidad de liderazgo y/o de cintura política para el dirigente involucrado en realidad esconde una terrible denostación y debilitamiento de las instituciones republicanas. 
Dichas maniobras o decisiones no son privativas de un color político u otro, por el contrario, a modo de corte transversal abarca a todos los partidos, al menos los que han tenido posibilidad de gobernar.
Para profundizar más en el tema se puede mencionar como práctica común el mover los resortes de los distintos organismos al alcance del gobernante e incluso que involucran a los distintos poderes que componen el estado, se ha escuchado decir por ahí que el poder legislativo se convierte en algunas circunstancias en la escribanía que legitima los caprichos del poder, distando y mucho del rol que, en realidad, debe desempeñar el Congreso.
Por caso también se han denunciado actos en los cuales pareciera que el Poder Judicial dictamina en función del poder de turno, sin importar cual fuera este, configurando una grave intromisión de un poder sobre otro, restándole seriedad jurídica al país y lo que es más importante un marco jurídico que no propicia la inversión exógena, tan necesaria para las naciones en vías de desarrollo.
Sabemos que desenmarañar estos análisis no es simple para el ciudadano de a pie que, se encuentra más preocupado por su realidad socio-familiar y de supervivencia que por el desempeño de los dirigentes políticos, sumado a una débil formación cívica genera un coctail cómplice de la realidad que nos ocupa desde hace muchas décadas en nuestro país.
Debe procurar el ciudadano el interés por el manejo de la cosa pública, sin requerir con ello la participación activa dentro de partidos políticos pero si una consustanciación con el devenir cotidiano que le permita recabar la mayor cantidad de elementos que le ayuden a tomar la mejor decisión a la hora de votar.
Por ello considero que existe disociación política dado que, sin distinción de ciudadanos con formación académica o no, se percibe una ingenuidad manifiesta en el análisis de las maniobras que caracterizan al poder político y sus tentáculos en los diferentes estamentos de la sociedad. Parte de la evolución social que necesita nuestro país pasa por desenmascarar estas maniobras perversas propias de los consejos de Maquiavelo, cuando estos ocurra asistiremos a ese cambio tan mentado que no permitirá jamás esas estrategias mendaces que tanto mal hicieron a nuestra historia.

lunes, 24 de septiembre de 2012

LA DOBLE MORAL

Cada vez es más común, desafortunadamente, observar referentes sociales, deportivos, religiosos y políticos denunciar y/o horrorizarse ante conductas de terceros que ellos mismos han sostenido y lo que es peor que tal vez aún sostienen.
Generalmente la sociedad denomina estas actitudes como doble moral, con una alta carga de hipocresía, doble discurso y denosta fuertemente a aquellos que la practican. Algunas veces estas actitudes son toleradas porque no agravian ningún bien público o de interés masivo sin contar que seguramente hay gente que se encuentra muy perjudicada con estos disvalores. Gravemente resulta dañada la institucionalidad cuando estas prácticas provienen de encumbrados dirigentes políticos y altos ejecutivos. Ambos proclaman por un lado la defensa irrestricta de la República y sus instituciones y por el otro la tan mentada responsabilidad social respectivamente que, en muchos casos, no es más que una manera elegante de evadir impuestos o lavar su imagen ante las actividades no muy claras de la compañía o no del todo aclaradas ante la sociedad.
Ambas posiciones dañan enormemente a la sociedad ya que muchas veces con la donación de la pintura para una escuela, o de ropas y calzado para un comedor y por que no? con el apoyo a una campaña de interés público se logra concitar el interés de la ciudadanía, quienes obnubilados por el magnánimo gesto, no profundizan sobre los verdaderos motivos de esta pseudo caridad Por supuesto que más grave es aún cuando quienes desarrollan esta doble moral son funcionarios públicos, quienes al amparo de los fueros o bien del contubernio político que los ha llevado a ocupar el cargo que detentan cometen un sinnúmero de actos delictivos disfrazados bajo una cortina de democracia y transparencia que no es tal.
Alguna vez la sociedad deberá desarrollar una mayor capacidad de análisis que le permita desenmarañar la tenebrosa trama que tanto daño está haciendo y hará a nuestra sociedad, que demanda urgente mayor participación, mayor compromiso y mayor incumbencia de la gente, del vecino de a pie en las cuestiones que hacen a nuestra República. Por supuesto todo ello no será gratis ya que requiere de trabajo y esfuerzo en pos del bien común pero que seguramente será plenamente gratificado porque formamos parte de esa comunidad que deseamos mejorar. En nuestras manos está el cambio, no subestimemos el verdadero poder popular.